¿Cómo es una sesión básica de meditación?

 Siéntate en un lugar tranquilo y cómodo, en una posición que te permita estar erguido pero relajado. Cierra los ojos y lleva tu atención a tu respiración. Siente cómo el aire entra y sale por tu nariz, cómo tu pecho se expande y se contrae con cada inhalación y exhalación.

Permite que tus pensamientos fluyan sin juzgarlos ni apegarte a ellos. Simplemente observa tus pensamientos como si fueran nubes que pasan por el cielo. Si te distraes, suavemente trae tu atención de vuelta a tu respiración.

Ahora, lleva tu atención a tu cuerpo. Siente la sensación de tus pies en el suelo, tus manos descansando sobre tus piernas, y la postura de tu espalda. Si sientes alguna tensión o incomodidad, respira profundamente y relaja esa zona.

Continúa respirando profundamente y sintiendo tu cuerpo, mientras te permites relajarte cada vez más. Si te sientes cansado o somnoliento, simplemente toma una respiración profunda y reanuda tu atención en la meditación.

Finalmente, lleva tu atención a tu corazón. Siente gratitud y amor por ti mismo y por aquellos que te rodean. Permite que ese amor y gratitud se expanda en todas las direcciones, abrazando a todo ser vivo. Si te distraes, suavemente trae tu atención de vuelta a tu corazón.

Continúa respirando profundamente y sintiendo amor y gratitud en tu corazón durante unos minutos. Cuando te sientas listo, abre los ojos lentamente y lleva esa sensación de paz y serenidad contigo a lo largo del día.

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